La moda del “ESCRACHE” que no es más que organizar una turba de personas gritando y asediando la casa o comercio de una persona vinculada con un grupo político, gobierno o posición ideológica. Nació en la Argentina de finales de los 90 cuando repudiaron al gobernante. También contra racistas, abortistas, líderes de derechos civiles y últimamente con personas asociadas al Gobierno Nacional.

Bien sean exfuncionarios, diplomáticos o empresarios vinculados. Frente a esto debemos “ENTENDER” que una cosa es la legítima repulsa y el reproche público que los ciudadanos, en Venezuela o en cualquier parte del mundo, puedan tener contra un funcionario corrupto o negligente, y otra cosa muy distinta es hacer una cacería de brujas contra empresarios que, siguiendo la lógica mundial de los negocios, encontraron una oportunidad legítima de vender o proveer un servicio a un Cliente Necesitado (en este caso el Gobierno Nacional) por el vacío que dejaron los antiguos empresarios (que también se “enchufaron” con adecos y copeyanos, pero que en esa época tenían otro nombre o gozaban de la complicidad silenciosa de los medios de comunicación). En cualquier caso, lo normal es que los empresarios provean al Gobierno de insumos, productos o servicios. Eso en si NO PUEDE SER UN CRIMEN.

La locura venezolana es pretender poner “en un mismo saco” al contratista o al productor agropecuario que es emplazado a vender sus servicios o productos con el funcionario ladrón que se aprovechó de su cargo para robarse unos reales.

El odio solo ve en blanco y negro y los propagandistas lo saben, LOS EXTORSIONADORES ven negocio, por eso buscan generalizar y criminalizar a todos los que no sean de su bando.

Yo saludo y apoyo que denuncien y repudien a un corrupto con hechos demostrables. Pero de allí a acosar a los hijos o familiares de empresarios que sólo prestaron un servicio o vendieron un producto a un gobernante, es demasiado, es repugnante. Los intolerantes que agitan el odio de las turbas son los mismos que ayer hacían esos negocios o peores con los viejos gobernantes.

Una ciudadanía decente se ejerce exigiendo derechos, cumpliendo deberes y defendiendo los intereses del país. El ESCRACHE busca generar miedo y crear una sensación de vulnerabilidad a los funcionarios involucrados con delitos económicos o violaciones a derechos humanos. Su mensaje central es “no tendrás paz, ni un paraíso, ni exilio dorado, ni podrás disfrutar de lo robado porque sabemos quién eres, qué hiciste y dónde vives”. Es un mensaje muy potente porque ataca la retaguardia del actor político o el corrupto que disfruta de impunidad dentro de su país o en el entorno gubernamental. A veces pensando en hacer “cosas malas” en Venezuela para luego irse a esconder y difrutar el botín en el extranjero. Como técnica política es casi como un “mercadeo directo y a domicilio” del mensaje: “te conocemos y repudiamos”. Por un lado es bueno porque los corruptos se la pensarán mejor, Por otro lado es muy mala porque organiza turbas fácilmente manipulables que pueden confundir a un empresario normal que preste sus servicios al Gobierno (gran cliente en Venezuela) con un funcionario corrupto que de verdad se haya robado (con apoyo de algún empresario bandido) crear redes de “EXTORSIÓN” COMO EFECTIVAMENTE VENGO DICIENDO, Y ESTA OCURRIENDO, el dinero necesario para atender a los ciudadanos. El problema del ESCRACHE es que no ve colores, todo es blanco y negro y siempre se presume culpable a la víctima. Por eso es tan peligroso. Ya ustedes saben que es, que busca y sus riesgos. Allá ustedes.

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